El amor es como cocinar: a fuego lento y sin miedo

El amor es como cocinar… hay que dejarse fluir, sentir y accionar con esa vibración. Es servir al otro y servirnos a nosotros mismos para mantener en óptimas condiciones lo más elemental: vivir.

Como al amor, hay personas que le temen a cocinar y dicen no saber hacerlo, pero ¿realmente han intentado hacerlo de corazón? Es como dejarse enamorar.

Más que alimentarnos, cocinar es un acto de amor. También de ego, de dolor, pero nadie quiere saborear algo con esa pizca de tristeza.

Entonces, así como cuando vamos a crear un plato y le ponemos toda nuestra fe para que quede delicioso, así mismo debemos mirar y cuidar el amor:

  • Expresarnos sin temor.
  • Ver lo que llevamos dentro, como cuando revisamos el refri.
  • Ofrecer todo lo que tenemos para dar, así solo nos quede un ingrediente en nuestro ser.
  • Recordar lo que nos gusta, los momentos que nos llenan de dicha, como cuando saboreamos algo que disfrutamos comer.
  • Crear recuerdos llenos de amor propio, como cuando ofrecemos un platillo único a quien amamos.
  • Acercarnos más a nosotros mismos, descubrir lo que nos apetece, y aplicar técnicas como cuando cocinamos para llevarnos lo mejor al paladar.

El sentimiento que nos lleva al fuego y a amar para atendernos, es más que una necesidad: debe tener una intención.

Los seres humanos somos cambiantes y emocionales por naturaleza, pero muchas veces la rutina neutraliza esa capacidad de dejarnos sentir.

Entonces, sucede que no sabemos lo que queremos, ni al amar ni al comer, y de ahí que provengan el “no me quiero comprometer”, “no sé cocinar”, cuando olvidamos que la clave está en lo mismo: dejarte sentir.

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